Episode Transcript
[00:00:00] La forma de dirigir un negocio siempre es más adecuada si tú decides que si reaccionas.
[00:00:15] Voy a contarte algo que posiblemente te sorprenda. Mira, fíjate. Cuando tú empiezas a conducir y acabas de sacar el carnet, una de las cosas que pasa es que cuando conduces, lo que miras está como 15 centímetros por delante del volante. Tienes muy poca capacidad para mirar más allá del volante. Y poco a poco y con mucho dolor empezar a mirar por los retrovisores. Eso ya te parece que es como una auténtica aventura y un auténtico éxito total. Sin embargo, cuando pasa el tiempo, vamos a suponer que llevas dos o tres años conduciendo y lo haces relativamente bien, entonces empiezas a mirar como el final del capó del coche. Es decir, controlas los espejos, tienes claro que pasan cosas por detrás, por los laterales, que tienes que tener cierto cuidado, que tienes que tomar ciertas medidas, pero con respecto a tu coche, miras como justito delante. Con lo cual lo de que hay un coche delante y te vas acercando parece un poco sorpresa.
[00:01:09] No lo controlas demasiado bien, todavía consigues no pegarte contra el coche de delante, por decirlo de una manera más sencilla. Sin embargo, cuando pasa más tiempo, lo que pasa es que empiezas a ver un poco el movimiento de todos los coches en la carretera. Ves que por detrás va viniendo un coche y que sin embargo el coche que tienes delante posiblemente está a una determinada distancia, que si frenas más o menos te puedes acercar. Y entonces empiezas a controlar lo que es el contexto. Es decir, empiezas a ver como un movimiento donde ya no estás solo, sino que estás tú, los coches alrededor, el retrovisor, el coche delante.
[00:01:45] Pero cuando realmente conduces bien, y posiblemente han pasado 10 años, pero cuando realmente conduces bien es cuando empiezas a adivinar, a deducir lo que va a pasar en el coche de enfrente. Porque eres capaz de ver cómo actúa el conductor de enfrente. Es decir, no solamente ves todo el alrededor y además ves el coche, sino que eres capaz de saber que en el asiento de al lado del conductor del coche de enfrente va alguien, por ejemplo un niño, que le está poniendo muy nervioso porque ves manos, porque ves gestos o ves que están empezando a discutir el piloto y el copiloto. Una de las cosas que te pasa cuando llevas 8 o 10 años conduciendo y has desarrollado habilidades, es que ya no solo ves tu coche, ya no solo ves tu volante. Si llevas un coche de marchas, si tienes que poner una marcha o quitar otra, si tienes que frenar o acelerar. No solo usas los retrovisores, no solo ves los coches que te adelantan. Es que empiezas a ver además el comportamiento del coche que tienes delante, que es el que más te va a afectar. Igual que eres capaz de ver si por el retrovisor, y estás conduciendo en Alemania, por ejemplo, por el retrovisor te aparece un coche a 200 kilómetros por hora, posiblemente sabes que ese coche no va a frenar, no va a mantener las distancias. Y si te quedas mucho tiempo en el carril de aceleración, posiblemente ese coche te va a empezar a meter prisa y si no te quitas pronto, te va a poner nervioso. Entonces, todo eso tiene que ver con cómo construyes tú la manera en que llevas el coche. Y curiosamente los años me han enseñado que eso se parece mucho a la manera en que uno lleva su propio negocio o lleva el negocio que uno dirige, aunque no sea propio, cuando diriges con mucha autonomía, en mi caso, por ejemplo, yo dirijo filiales de multinacionales, pero con mucha autonomía, con los ejecutivos muy lejos. Entonces, cuando tú tienes la autonomía para llevar el coche, para llevar el negocio, para llevar la empresa, una de las cosas que te pasa es que se parece mucho ese desarrollo en la capacidad de dirección se parece mucho a lo que te acabo de contar. Uno empieza mirando todo alrededor, muy cerquita, ¿Qué va a pasar mañana? Tengo un cliente hoy, mañana tengo que entregar el pedido, pasado, tengo que hacer no sé qué. Y yo siempre digo que eso es una forma de enfocarse en tareas.
[00:04:05] Es decir, tengo esta tarea, tengo esta tarea. Es como si no funcionara por una to do list lista de cosas que tengo que hacer. Tengo que hacer hoy esto, mañana aquello, pasado esto. El cliente me ha pedido que le entregue este producto, que le entregue este servicio, tengo que pasar la factura. Es decir, es como cuando tú miras el coche en su habitáculo. Tengo que cambiar la marcha, tengo que mirar por el retrovisor. Veo justamente por delante, pero no ves más allá.
[00:04:31] Y sin embargo, a medida que pasan los años, empiezas a tener con tu propio negocio una forma de confort, de comodidad, que es la que se tiene cuando se conduce a gusto, empiezas a estirar más los brazos, empiezas a tener esa perspectiva y empiezas a tener sensación de que lo que hay en la carretera es como un baile. Es decir, tú tienes la sensación de que te deslizas junto con otros, como se deslizan los esquiadores y tú tienes la sensación de que eso es un baile en el que todo tiene un rol. La velocidad de los otros, la distancia de los otros, el carácter, la forma de conducir. Todo eso se suma en un espectáculo global en el cual tú tienes el control de lo que tú llevas. Es decir, tú tienes el control de tu negocio o tú tienes el control de tu coche. Y eso además te permite tener el control de la situación.
[00:05:27] Aunque parezca mentira, cuando tú tienes esa capacidad de mirar así, tú tienes el control de la situación.
[00:05:34] Es decir, tú puedes decidir cómo te pones en función de lo que pasa alrededor. Y eso es algo que se tiene con la experiencia.
[00:05:43] No te olvides nunca del ejemplo del coche quien empieza a conducir porque es muy parecido. Sinceramente, es muy parecido.
[00:05:53] Yo tengo una idea un poco curiosa y es que yo creo que la gente vive y dirige igual que conduce. Entonces sí que se nota el que conducir, es decir, llevar hacia un destino, llevar hacia un objetivo, llevar hacia adelante en una carretera.
[00:06:13] Se parece mucho en las distintas formas de conducir. Conducir un negocio, conducir tu propia vida, conducir un coche. Entonces lo que tiene esa forma de conducir al principio es que tú estás continuamente reaccionando.
[00:06:27] En el fondo tú no decides nada, tú reaccionas. Tú tienes tareas y las haces. Tú tienes pedidos y los entregas. Tú tienes esa lista que decíamos de todos los días y vas haciendo sin mirar hacia el futuro. En el fondo, igual que con el coche, no miras lo que pasa por delante de tu capó. No eres capaz de ver el coche de enfrente y menos todavía de ver con mucha perspectiva. Sin embargo, a medida que pasan los años, en la medida en que vas tomando el control de todo eso que tienes a tu merced, todo eso que puedes decidir, una de las cosas que va pasando es que por un lado tienes mucho más escenario, tienes una visión muchísimo más amplia y curiosamente tienes muchísimo más relax. Es mucho más tenso reaccionar continuamente sobre tareas que tener la sensación de que tienes el control de toda una situación y de que tú vas decidiendo continuamente, cómo alcanzas mejor y de forma más serena y sin tirones y sin frenazos y sin sorpresas y sin sobresaltos ese objetivo que te has planteado.
[00:07:37] Entonces piénsalo así porque a mí me ayuda mucho.
[00:07:42] Cuando hablo con gente que está empezando, noto mucho que una de las cosas que tenemos que trabajar muy rápido es que dejen de reaccionar y que empiecen a decidir. Y curiosamente ese ejercicio de dejar de reaccionar es el que se hace cuando se deja de pensar en tareas y se empieza a pensar en un escenario global. Cuando se empieza a pensar en un escenario global, entonces, curiosamente la sensación es que no hay más que una sola dirigir el negocio. Es decir, yo recuerdo que durante muchísimos años yo he oído la frase de ¿Pero cómo consigue usted estar al tanto de tantas cosas? Y yo siempre he reaccionado igual y espero que con el tiempo tú alcances exactamente la misma situación. Y yo no reacciono a muchas cosas, yo reacciono a una sola que es dirigir el negocio con todos sus componentes. Entonces, la forma de dirigir un negocio siempre es más adecuada si tú decides que si reaccionas. Y la forma de dejar de reaccionar y empezar a decidir es darte cuenta que tienes una un escenario global en el que tú tienes que ir atendiendo tus necesidades propias, la realidad de fuera, la realidad de lo que pasa enfrente, lo que dejaste atrás y lo que puede venirte incluso desde el pasado o encontrarte en la medida en que tú vas acercándote a ese futuro que has puesto allí donde está tu objetivo.
[00:09:09] Y yo creo que con esto te he contado suficiente como para que le des un par de vueltas. Y además te va a pasar una cosa curiosa, si es que no me equivoco y te conozco un poco, conozco un poco a la gente que piensa como tú. Si estás escuchando esto, una de las cosas que te va a pasar es que vas a estar más atento a partir de ahora a cómo conduces tú, si es que conduces, y a cómo conduce la gente a tu alrededor. ¿A que sí? Bueno, te espero en el próximo. Adiós. Adiós.
[00:09:37] Si este episodio te dejó pensando es que estás listo para empezar a transformar tu negocio o tu cabeza, o los dos. Y te lo digo porque ese es mi trabajo. Soy mentor en procesos de crecimiento o cambio o juntos. Y eso va de dos pensar y hacer. Trabajo siempre en mentorías uno a uno, nunca en grupo. También tengo formatos intensivos de inmersión un fin de semana o una semana completa, solos tú y yo, remangados y enfocados en tus necesidades y tus mejoras. Eso es lo que yo hago. Además de este podcast, si quieres leerme mis libros están en Amazon y si quieres tener una conversación directa conmigo, puedes agendarla en el enlace que verás aquí o en conversacióndenegocios. Comenzamos. Lo dicho, tú y yo nos vemos en el próximo capítulo o en conversación de negocios. Com. Hasta la próxima.